Los mares y puertos de cuarenta años a flote.
Toti no navegó una ruta: navegó muchas. Del Río de la Plata al Lejano Oriente, del Índico a los hielos del sur. Estas son las aguas que aparecen una y otra vez en sus historias.
Donde todo empezó: la esquina, la Cruz Roja, el primer diploma y el muchacho que sólo quería comprar y vender.
Singapur en 1973, con un maletín flamante y un traje prestado. El puerto que olía a cuento y caracola.
Veintitrés mil ovejas cruzando el Índico, el cambio de monzón y un cigarrillo que casi cuesta caro durante el Ramadán.
El Golfo de Vizcaya y sus siete días de temporal, los barcos al garete y un capitán de nervios templados.
Los hielos cerca de la Antártida, la merluza negra, el espinel de siete kilómetros y un destructor del tamaño de una montaña.
Colombia, Ecuador, México, Chile: los puertos del comercio, el bagallo y los códigos que se aprendían a bordo.
«Recorriste siete mares buscando algún color.»